
Una reforma mal hecha se paga dos veces
Una reforma no empieza cuando entran los albañiles, empieza mucho antes. Empieza en la planificación, en los detalles que no se ven y en las decisiones que, si se toman mal, acaban convirtiéndose en problemas. Retrasos interminables, presupuestos que cambian a mitad de obra, chapuzas ocultas tras un acabado, materiales de baja calidad y trabajos






